viernes, 15 de enero de 2016

Chile, país adultista

Presidenta Bachelet promulga ley que perfecciona el permiso posnatal parental

Esta mañana la presidenta Bachelet promulgó la ley de perfeccionamiento al Permiso Postnatal Parental, una medida celebrada por los beneficios que otorga a la igualdad de género y los derechos de la mujer. Bachelet lo expresó así: "Esta ley es muy importante, porque permite avanzar en la consagración de los derechos de la mujer asociados a la protección de la maternidad y de la infancia. Pero también es un fortalecimiento de la presencia de la mujer en el mundo del trabajo, al emparejar condiciones salariales y mejorar la disponibilidad del cuidado infantil"
Reconozcamos que en Chile falta mucho para alcanzar estándares de igualdad en todos los ámbitos, y la de género se ha transformado en la bandera de lucha que mejor representa a este gobierno. Tan importante es en el discurso presidencial, que todo se ve desde este prisma. Incluso la infancia ha perdido protagonismo, por la consagración del derecho de la mujer a ejercer (o no) su maternidad y que éste no sea un obstáculo en su carrera laboral.
Se habla de igualdad de género y derechos de la mujer, y es justo, la sociedad debe realizar un cambio significativo en la igualdad de sus ciudadanos, pero no a costa de los derechos de los niños, niñas y jóvenes, quienes también merecen beneficiarse de estos cambios.
¿De qué estoy hablando? De que el permiso postnatal no sólo es un derecho de madres y padres por igual, sino que es un derecho primordial de los niños y niñas de ser cuidados, contenidos y educados por unos padres amorosos, sensibles y atentos, de ambos por igual. Más que un beneficio para padres y madres, lo es para el niño y niña, no porque los adultos no se vean favorecidos en el vínculo de apego que se fortalece, sino porque este vínculo beneficia directamente el desarrollo de su hijo o hija con patrones y modelos de vinculación sanos, que permiten desplegar todo su potencial de ser. Si es por eso que los padres cuidamos a nuestros hijos, debemos reconocerlos como beneficiarios a ellos y no a nosotros como adultos.
Bachelet incluso citó como ejemplo una visita a Noruega en que conoció a un general que hizo uso de su permiso postnatal, “un general” repitió con cierto asombro, quien estaba feliz de cumplir con la ley  noruega, que exige a los padres compartir este periodo de cuidado con la madre.
Veo una gran diferencia en lo que ofrece Noruega como sociedad a lo que propone Chile. Para los noruegos éste parece ser más que un derecho del padre, es una obligación, es su deber como padre, porque es su hijo o hija quien requiere de su presencia en su cuidado, y no está a merced de si quiere hacer uso de un derecho.
Ya conocimos en Chile a más de una parlamentaria que no hizo uso de su “derecho” de postnatal, porque quería cumplir con su “deber” de trabajar (validando el rol de la mujer en el ámbito laboral), antes que brindar los cuidados que su hija requería. Esto lo dejaba en manos de otra persona, posiblemente pensando que estaba mejor capacitada que ella para cumplirlo, pero con la incapacidad de ver la necesidad de su hija de crear un vínculo de apego sano y estable con una madre atenta y cariñosa.
Chile es un país adultista, donde cada uno vela por sus propios derechos y no existe una preocupación real por defender los derechos de los demás; si el otro no es capaz de levantar la voz, sus derechos quedan supeditados a los de quienes hablan más fuerte. Y esto es lo que ocurre con los niños, mientras más pequeños son, mayor es su subordinación al bienestar y comodidad del adulto, y peor es la situación de los nonatos, cuyos derechos son abiertamente negados.
Psicólogo Clínico Infanto-Juvenil
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1 comentario:

  1. Me parece muy interesante el articulo y más el tema que trata... Considero que esa Ley de permiso posnatal y/o prenatal es excelente medida para apoyar el desarrollo de los pequeños y para propiciar la igualdad entre padres y madres... Sin embargo como lo plantea el articulo da pie para que mamá no lo tome y lo tome mejor papá o ninguno de los dos si bien entendí. Lo que yo creo es que más que una ley que nos imponga un derecho, que puede utilizarse en detrimento de una de las partes. Debemos más de apelar a las estructuras sociales componentes político-cultural y estructural. No se le puede obligar a una madre biológica o padre biológico a ser buen padre/madre emocional, psicoafectivo... con una ley. Creo que como sociedad, si deseamos tener cambio en nuestras conductas y comportamientos sociales debemos asumir concientización y educación en formas de relacionarnos mas acordes a la vida y al amor... Estos cambios involucran mucha tenacidad y trabajo educativo, es cambio cultural.

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